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domingo, 25 de junio de 2023

Los 40 años de "Juegos de Guerra": la película que nos hizo soñar con la computadora

Este mes de junio de 2023 se cumplieron 40 años del estreno de la película "WarGames" o "Juegos de Guerra", como se la conoció en países de habla hispana. La película capturó con acierto los momentos en que la computadora se estaba volviendo "personal" y nos sumergió en un largo sueño digital: querer tipear en un teclado de una computadora, entender de qué se trataba todo aquello. Cuarenta años después sigue siendo un filme de culto, que vale la pena volver a ver. Algunos temas de la película tienen hoy un valor muy actual, como la Inteligencia Artificial.
Alguien alguna vez escribió que salir del cine (dejar el recinto de la sala para salir a la calle) guarda alguna similitud con el despertar de un sueño: el cuerpo, que por un cierto tiempo se ha sometido a un estado submotricidad, se pone lentamente en movimiento. En el paso del sueño a la vigilia intentamos a veces perdurar el sueño si aquel fue placentero, de la misma forma que para nosotros "reproducimos" internamente algo de las imágenes que por cierto tiempo se han desarrollado frente a nuestra vista cuando dejamos el cine.
En 1983 yo tenía nueve años, estaba en cuarto grado de la escuela primaria. Tan solo un año antes había sido la trágica experiencia colectiva de la guerra de Malvinas. En Buenos Aires "Juegos de guerra" se estrenó a principios del mes de julio de 1983.
Mi padre me llevó a ver la película a un cine del Centro un domingo de aquel invierno, pudo haber sido el cine Metro de la avenida Cerrito. Liberados ya de la tensión del relato en virtud del final catártico, cuando a la tardecita dejamos la sala ya era noche cerrada. El "sueño" del relato cinematográfico terminaba, volvíamos a la vigilia de la vida cotidiana, sin embargo la película consiguió construir en muchos de nosotros, apenas niños por entonces, el deseo desesperado de poner nuestras manos en una computadora real. Por largos años, echamos mano a todo aquello que pudiera seguir alimentando ese sueño: libros, revistas, etc.
Cinematográficamente hablando 1983 fue un año fecundo: se estrenaron, entre otras, "El regreso del Jedi", "007: Octopussy" y "Rambo". Todas ellas siguen siendo buenos clásicos, cuarenta años después. Pero "WarGames" creo que consiguió algo más: años después se convirtió en una película de culto porque condensó emotivamente de una forma muy poderosa el momento en que la computadora estaba volviéndose "personal". Tarde o temprano, el sueño de tener una computadora (poco importaba cuál) en nuestros cuartos podría hacerse realidad. Si eso estaba ocurriendo en los países centrales, tenía finalmente que ocurrir en los nuestros también.
De un primer vistazo "Juegos de guerra", pareciera tener todos los elementos necesarios para llegar a una audiencia de adolescentes, es sin dudas una "película para adolescentes", sin embargo terminó trasponiendo las fronteras demográficas de ese público acotado. Se transformó en un filme de culto. Algunas de las técnicas usadas en la película como el war dialing terminaron inspirando las técnicas de ciber seguridad, cracking y hacking "etico" que se desarrollaron posteriormente.
En la pantalla chica de la tele (solo había cuatro canales) y uno que desde la ciudad de Buenos Aires se veía siempre con algo de "lluvia" y "fantasmas" (literalmente) porque era de la ciudad de La Plata. El año siguiente, 1984, se realizó en los Estados Unidos una serie llamada "Whiz Kids", la que la televisión local emitió en su totalidad (solo duró una temporada), y que en castellano se llamó "La pandilla de la computadora". La serie fue una derivación ex profeso de "Juegos de Guerra", en la que la computadora, los modems y el acceso a sistemas remotos ocupaban un lugar central en esa ficción televisiva.
Las revistas que de a poco llegaban desde los Estados Unidos, como Byte o Rainbow que se exhibían en los kioscos "grandes" de la ciudad y las que pronto empezaron a aparecer en español, como Programación Popular o K64, que vieron la luz en el año 1984, nos hicieron perdurar el sueño de teclear sobre las teclas de una computadora real.


Esa máquina: IMSAI 8080

La computadora de David Lightman, el personaje principal de "WarGames" que protagonizó Mathew Broderick era una IMSAI 8080, contaba con una doble unidad de discos floppy, una terminal, el modem se acoplaba físicamente a un teléfono de "Ma Bell" por medio de un acoplador acústico. Para el año 1983 la computadora era algo obsoleta: se había dejado de producir en 1978.
Para 1983 la PC de IBM estaba comenzando a abrirse paso (terminaría de hacerlo por completo cuando proliferaron los clones). La computadora personal por excelencia en 1983 era la Apple II, una creación de Steve Wozniak y el producto primogénito con el que Apple levantó vuelo.
La IMSAI podía parecer algo vetusta para 1983, pero resultaba icónica. Su panel central de "blinkenlights" (en el argot hacker, "lucecitas titilantes") le daba un indudable aire "hacker", en el antiguo sentido del término. La IMSAI fue uno de los primeros clones de la historia: el fabricante (IMS Associates Inc) "clonó" la computadora de su principal competidor, la Altair 8800, que fabricó desde mediados de los '70 la firma MITS de Nuevo México. En un principio esa compañía vendió la computadora como un kit, que los usuarios debían ensamblar. Para proveer al incipiente mercado de hobistas con un lenguaje de programación interpretado y de alto nivel, los jóvenes Paul Allen y Bill Gates consiguieron escribir un intérprete basic que pudiera correr en los escasos 4K de ram de la Altair. Así fundaron, en Albuquerque, Nuevo México, cerca de la fábrica de Altair la firma Micro-Soft. Con el tiempo el guión intermedio desaparecería y la empresa se establecería definitivamente en Redmond, en los suburbios de la ciudad de Seattle.
Altair o IMSAI, ambas máquinas buscaban satisfacer el incipiente mercado de hobistas que estaban buscando hacer realidad el sueño de la computadora personal, una máquina que cualquiera de nosotros pudiera tener en su casa. Porque hasta entonces, la computadora era un bien escaso y solo accesible para universidades, grandes empresas o ciertas organizaciones estatales en los países centrales.
A principios de los años '70, en Menlo Park, en el llamado Silicon Valley se estableció el Homebrew Computer Club, allí confluyeron la mayoría de los pioneros de la llamada "micro-computadoras": Steve Wozniak, Steve Jobs, Lee Felsenstein, Thomas Fischer, Nancy Freitas (ambos empleados y luego dueños de IMS Associates/IMSAI), entre otros. Firmas como Apple, IMSAI, Cromenco entre otras derivaron de las reuniones de esa comunidad DIY ("hágalo usted mismo").
La arquitectura de la Altair 8800 (que al igual que la máquina de David en el filme estaba equipada con un procesador Intel 8080), se basó en el bus S-100. Ese mismo bus fue un estándar de facto en aquella primera generación de computadoras personales: la Altair y la IMSAI, pero también la Apple II. Esa arquitectura abierta hizo de aquellas computadoras un hardware abierto para el que otras empresas pudieron desarrollar placas de expansión y periféricos. Al igual que la Apple II la IMSAI resultaba altamente "customizable" y el usuario entusiasta (hacker) tenía al alcance de sus manos la potencialidad de expandir su hardware.
La IMSAI 8080 fue de las primeras máquinas en utilizar el sistema operativo CP/M, escrito por David Kildall, que luego sería la inspiración para el conocido DOS.
La IMSAI de David (Mathew Broderick) era una computadora para entusiastas, "entendidos" o hackers. No era como la Apple II, un dispositivo listo para que el usuario conectase y encendiese tan fácilmente como un electrodoméstico más. Su display de "Blinlenlights" resultaba además visualmente atractivo. Al igual que el display de la computadora del NORAD/DoD, denominada en la ficción como WOPR (War Operation Plan Response), y que se pronunciaba igual que la hamburguesa de Burger King.
A partir del hardware del cuarto de David, de los motivos visuales que se le aparecen al espectador en pantalla: ese "setup" de IMSAI, terminal, floppy, etc se puede decir que el personaje de Broderick es una representación fílmica de una generación de hackers que siguió a los pioneros de los microprocesares de 8 bits, del Homebrew Computer Club. Con ese personaje nos podíamos identificar plenamente, él era uno de los primeros usuarios de esas primeras computadoras "personales". Uno de nosotros, o aquello a lo que aspiraríamos a ser.


David Lightman

En WarGames no hay mención explícita del término "hackers". Si bien se puede inferir en base al hardware que David, el personaje encarnado por Mathew Broderick, tenía conocimientos bastante avanzados, y una red de amigos "hackers", a quienes consulta sobre backdoors y recopila datos que le servirán para la principal técnica que utiliza para introducirse en sistemas remotos, la denominada "ingeniería social". Para conseguir la contraseña del usuario del profesor Falken David realiza una cuidadosa investigación en base a datos públicos sobre la vida del profesor.
Pero otro de los rasgos de la personalidad de David es el hecho de ser un gamer. Lo vemos jugando al Galaga en un arcade antes de entrar a clase. Su motivación principal para hacer el "war dialing", es decir, la búsqueda ya sea por fuerza bruta o guida, realizando llamadas hasta que un modem responda. Esa técnica debía estar acompañada por el tono de 2600 Hz que descubrieron los phreaks (hackers de la red telefónica estadounidense). Aquel descubrimiento les permitió hacer llamadas de larga distancia a un costo cero.
La principal motivación de David, para nada contradictoria con su "estilo" hacker, es el gaming. Por la vía del escaneo de los teléfonos de una localidad ("war dialing") David busca conectarse a la computadora (nótese que aún no se las denominaba "servidores") de una compañía de video juegos, que se preparaba para lanzar un nuevo título al mercado. Él tenía que jugar a ese juego.
Una de las características del modo de hacer "hacker" es que la frontera existente entre el trabajo y el juego se desdibuja, porque el hacker está haciendo algo que encuentra inherentemente divertido y desafiante.

Los primeros ecos

El programa televisivo "The Computer Chronicles" (en lo sucesivo, TCC) se emitió desde 1983 hasta 2002 por la cadena televisiva pública estadounidense, PBS. El programa semanal tuvo como presentadores y columnistas a profesionales destacados del Silicon Valley. La emisión del 26 de marzo de 1984, poco más de medio año después del estreno de la película y solo dos meses después de que comenzara la primera temporada del programa, tuvo como tema central "Computer Security" ("la seguridad de las computadoras"). Para quien vea retrospectivamente el programa, resultará evidente que el traje y la corbata eran por lejos la vestimenta obligada en aquel tiempo. Sin embargo, el argot de ciberseguridad ya estaba allí, con muchos de los términos que aún siguen usándose en la actualidad.

De esta forma comenzaba la emisión de TCC del 26 de marzo de 1984:

"En nuestro programa de hoy estaremos conversando acerca de los problemas de la seguridad de computadoras. Imagino que a esta altura la mayoría debe haber oído acerca de la película 'Juegos de Guerra' y los diferentes tipos de problemas de seguridad que presenta la historia del film, pero tipicamente los problemas de seguridad de computadoras no suelen implicar cosas tan espectaculares como una guerra nuclear sino cosas mucho más mundanas, como el robo de dinero o información".

WarGames y la técnica de war dialing que David utiliza en la ficción aparecen como ejemplo de cómo podrían operar los crackers del mundo real. En aquella emisión de TCC no se hablaba acerca de redes, sino que el objetivo de los intrusos o delincuentes era la "computadora", que todavía no se había convertido en "servidor" o "clientes".
La visión técnica o hacker de WarGames no hizo foco en los riesgos y temores globales acerca de un conflicto nuclear sino en las técnicas de descubrimiento de objetivos y acceso no autorizado a sistemas remotos. Los presentadores se referían a "hackers" como personas que intentaban romper las credenciales de sistemas de tiempo compartido para conectarse a ellos.
La comunidad técnica veía WarGames como una forma de explorar accesos genuinos y de otro tipo a un recurso que si bien comenzaba a convertirse en un bien accesible, continuaba siendo un recurso escaso: la computadora. Esta visión de la película tal vez descuidó dos de los otros temas que la película trataba: los videojuegos y la inteligencia artificial. Aunque pueda resultar extraño, la IA era un tema de moda en 1984, quizá tanto como lo es hoy, cuarenta años después. De hecho la emisión siguiente del programa TCC estuvo dedicada a la inteligencia artificial, y tuvo entrevistados como John McCarthy, pionero de la IA, creador del lenguaje de programación LISP y profesor en Stanford.
Las críticas de cine generales, las que se publicaron en los diarios y a los que hoy podemos acceder gracias al archivo de la web, no hicieron el mismo foco en el tema del acceso (autorizado o no) a sistemas de tiempo compartido remotos, por el contrario se enfocaron en el papel de la inteligencia artificial en la historia que la película cuenta y el peligro de un conflicto nuclear, que sin duda movilizaba una dosis importante de preocupación en la audiencia de 1983.
Por ejemplo la crítica que Rita Kempley escribió para The Washington Post ubicó a WOPR en la misma serie que HAL, la computadora mentalmente "enferma" de 2001 Odisea en el Espacio y su secuela 2010:
"WOPR se ve como un horno homicida con ojos digitales, hijo antropomórfico de HAL, cuyo creador le enseñó no solo a jugar duro, pero también le enseñó a aprender de sus errores.
La crítica de Kempley concluía de manera favorable:
"WarGames presenta sutilmente una protesta, a favor de la gente, anti-nuclear y anti-máquina que entretiene. No vende ni la histeria de Jane Fonda en El sindrome de China ni la desesperanza de Dr. Strangelove. Es un llamamiento por la paz que resulta bueno hasta el último byte".
Por su parte, el crítico Roger Ebert, en su reseña del Chicago Sun-Times en 1983:
"Tarde o temprano una de estas máquinas inteligentes nos va a hacer volar de la superfície de nuestro planeta. Ese es el mensaje de WarGames, un escalofriante e inteligente thriller, que es una de las mejores películas de este año".
La crítica habló, de manera contemporánea al estreno de la película de los peligros de la IA, y de cómo el film podía ser visto como un alegato para la paz.
La teoría de los juegos (incluyendo al subconjunto juegos de video) y su relación con la Inteligencia Artificial es uno de los temas centrales de la película. La pregunta que deja planteada la historia es ¿Pueden las máquinas tomar decisiones tan trascendentales para el destino de la humanidad como lanzar una ojiva nuclear? El relato debate ese asunto, con personajes como el general Beringer, un militar de vieja escuela, campechano y de pocas pulgas, que desconfía abiertamente de las ventajas de la IA y sus antagonistas, como el Dr. McKittrick, jefe e impulsor del proyecto WOPR.
De manera parecida a HAL en la ficción de Arthur C. Clarke y Stanley Kubrick, WOPR también termina sufriendo algún problema de "psíquico". Pero otro aspecto interesante de la película viene dado por cierta ambigüedad: como espectadores no podemos saber si WOPR confunde la realidad, es decir descree de las señales que provienen de sus sensores externos (sentidos) para dejarse llevar por el mecanismo interno de su algoritmo ¿Confunde WOPR el juego con la realidad? ¿Alucina? (un concepto que hoy es actual en relación a la IA, pero en sentido más laxo). O por el contrario WOPR sabe que está jugando una simulación y son los personajes los que creen asistir a una escalada peligrosamente real. No podemos asegurar si WOPR habría llegado a accionar el misíl que la película nos muestra, aunque tememos que sí lo habría hecho y que la simulación no era tan solo eso, un juego en modo dry-run. Esta ambigüedad se cierra hacia el fin del film, para liberarnos de la tensión a la que el relato nos tuvo sometidos durante largo rato.

Los efectos

Hemos revisado algunos efectos de la película, en las críticas de cine y en un programa especializado de 1984, The Computer Chronicles.
El hecho de que rápidamente la película apareciera en emisiones o medios especializados es una muestra de cómo iría convirtiéndose en una referencia o en una "peli de culto" para la comunidad técnica. Los hackers no veían ninguna poesía anti-máquina en la película, por el contrario podían considerar todo eso como la exageración que hace de toda historia atractiva. Lo que más importaba para ellos eran las capacidades de acceso e intercambio (autorizado o no), es decir toda la potencialidad de la computadora, el objeto de deseo.
Otra muestra de la fuerza con que la película dejó su impronta en la imaginación y los productos de las comunidades científicas y técnicas en los años '80 y posiblemente en lo sucesivo la encontré recientemente cuando analicé el sistema operativo 4.2BSD de 1983. Esa versión de la distribución Unix desarrollada en la Universidad de California en Berkeley (De allí sus siglas> Berkeley Software Distribution) fue liberada en agosto de 1983, unos pocos meses después del estreno de la película. Como particularidad, esa versión de BSD fue la primera en incluir la pila de protocolos TCP/IP. La agencia DARPA (dependiente del Departamento de Defensa de los Estados Unidos) había elegido a BSD como el UNIX en el que se implementaría oficialmente el nuevo protocolo TCP/IP. Aquel año, 1983 DARPA estableció que ocurriría la transición de los antiguos protocolos de ARPANET (NCP y BBN 1822) a TCP/IP. Internet como la conoceríamos estaba tomando forma.
En otro lugar he analizado algunas de las particularidades históricas de 4.2BSD, el resultado de esa experiencia puede verse en este video: "El primer TCP/IP productivo corriendo en 4.2 BSD y funcionando, 40 años después". La experiencia fue realizada a partir de cintas originales que se preservaron con 4.2BSD.
En lo que respecta a 4.2BSD y WarGames, lo interesante es que el equipo de científicos que trabajó en la creación de la distribución incluyó algunas referencias a la película. El "Mensaje del día" (MOTD) que se mostraba a cada usuario luego de que hubieran ingresado exitosamente sus credenciales era "¿Querés jugar a un juego?". El mismo que recibió David en la ficción, luego de que consiguiera acceder a WOPR.
Otro hecho también resulta sumamente interesante. El archivo de usuarios /etc/passwd contiene los nombre de varias celebridades de la historia de Unix, por ejemplo Dennis Ritchie, Kirk McKusick, Bill Joy, Eric Alman, entre otros.
Pero hay un usuario más en la lista, llamado "falcon", fonéticamente muy similar a "falken" (el científico de la ficción). Su contraseña además es la misma que en la película, es decir uno puede "loguearse" en 4.2BSD usando las mismas credenciales que David dedujo en la ficción aplicando hoy las técnicas que denominamos como "ingeniería social".
"Juegos de Guerra" dejó una huella profunda no solo en la imaginación hacker (lo que sería difícil de demostrar) sino también en sus sistemas operativos. A partir de aquellos años BSD se convertiría en el UNIX "hacker" por antonomasia, hasta la llegada de Linux/GNU a principios de los años '90.

Cierre: "la única forma de ganar es no jugar"

En 4.2BSD (agosto de 1983) un usuario cualquiera podía identificarse con las credenciales del Profesor Falken e inmediatamente después aparecía en la consola la pregunta "¿Querés jugar a un juego?", si su respuesta era afirmativa seguía el mensaje: "Curioso, la única forma de ganar es no jugar". Aquella frase extraída de la película, parece referir a la situación conocida como "Zugzwang" en ajedrez.
En los años '80 ya se pensaba que la Inteligencia Artificial había llegado a un estadio de su desarrollo que podría ser explotada comercialmente. En aquel tiempo se denominaba a algunas de esas aplicaciones como "sistemas expertos". Pero aún no podía interactuar con alguna aplicación de IA utilizando el lenguaje natural. No había capacidad de cómputo aún para semejante cosa.
Hoy las aplicaciones de IA generativa, basadas en grandes modelos de lenguaje (chatGPT es la cara más visible) están en el centro de la escena. Curiosamente, hemos llegado al punto en que voces destacadas están advirtiendo sobre algunos peligros de la IA, con una situación similar al "Zugzwang". Para ellos sería necesario parar la pelota: no jugar por un tiempo como una forma de salir indemnes colectivamente ¿Será porque acaso se habría ido demasiado lejos?
De momento, pareciera que estamos lejos de HAL o de WOPR, pero siempre es difícil hacer predicciones, en especial hablando del futuro.

Matías Gutierrez Reto (retux), junio 2023

Referencias:
The Computer Chronicles "Computer Security", marzo 1984.
Roger Ebert: Wargames Review (1983)
Rita Kempley: "WarGames: Tense and Suspenful".
How the ARPANET protocols worked
Si te interesa la historia de la tecnología, quizá te interese "Piensa Abierto: Una historia del software de código abierto y libre.

"WarGames" o "Juegos de Guerra" es copyright de MGM/UA, dirigida por John Badham con guión de Lawrence Lasker y Walter F. Parkes, estrenada en junio de 1983

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domingo, 28 de mayo de 2023

Las cosas que aprendí en los discos (Parte 2): la escucha y los puentes

En esta serie de artículos, titulada "Las cosas que aprendí en los discos" me permito ver el mundo, sentado en camiseta desde mi propio patio mientras me tomo un vermout.
A veces intentando evitar la auto-referencialidad aunque en ocasiones haré lo contrario de manera deliberada, no como licencia sino como un intento de encontrar qué puede haber de común o de diferente entre nuestras maneras de ver y estar en el mundo.

"Nao quero lhe falar meu grande amor,   
Das coisas que aprendi nos discos.  
Quero lhe contar tudo o que eu vivi   
E tudo o que aconteceu comigo"  

(Belchior)



¿Qué era ser joven?

Ser joven debió haber sido una experiencia muy diferente para la generación de nuestros padres. Cuando hablo de "mi generación", me refiero a aquellos que nacimos entre los años '70 y mediados de los años '80 del siglo pasado. Para la generación de nuestros padres "ser joven" suponía la existencia de una brecha insalvable entre ellos y las generaciones que los precedieron. En relación a la música, el tango les podía resultar absolutamente ajeno, quizá con alguna excepción del tango más experimental de Piazzolla y Rovira. Como música de consumo, el tango no era algo que sintieran que les pertenecía, más bien al contrario.
"Ser joven" resultaba acaso una experiencia dolorasamente de choque. En carne propia percibían que sus libertades estaban directamente limitadas por el simple hecho de ser jóvenes. En países con democracias atrasadas o lisa y llanamente sin demasiada democracia, ser joven era penosamente entrar en choque con una sociedad que veía al cambio como algo hostil. Bastaba llevar el pelo largo.
La canción de Belchior, un patriarca de la MPB (Música Popular Brasileira), que sirve de título para esta serie de textos decía:


"Ellos vencieron,
Y el semáforo está cerrado, para nosotros
que somos jóvenes".


Existía pues una enorme brecha generacional en términos de estilos de vida y maneras de ver el mundo.
Belchior podía lamentarse:

"A pesar de todo lo que hemos hecho,
Todavía somos los mismos y vivimos,
como nuestros padres".

En su canción -la cual fue amplificada por los ecos masivos que tuvo la versión que de ella hiciera Elis Regina, y muchos años después también su hija, Maria Rita- se siente en el viento la llegada de algo nuevo ("una nueva estación"), seguramente una huella del Dylan "profeta de una generación", el de "The Times They are a-changing" y de "Blowin' in the Wind".
Incluso en las sociedades con democracias más avanzadas el panorama en ciertos aspectos no era diametralmente opuesto, en algunas de ellas llevar el pelo largo no te haría objeto de persecución policial.
Al respecto se puede escuchar a The Who:


"People try to put us d-down
Just because we get around
Things they do look awful c-cold
Yeah, I hope to die before I get old"

"La gente trata de ningunearnos
solo porque nos movemos
Las cosas que hacen se ven feas y frías
Espero morir antes de llegar a viejo"

Se trata de "My Generation", canción que The Who grabó primero como simple en 1964, que poco después dio título al álbum "The Who sings My Generation". En ese momento, Roger Daltrey y Townshend tenían 19 años.
Como tantas otras, la canción convoca el tema de cómo alguien joven puede hacerse de un lugar propio en una sociedad, que a los 20 te parece de gente "vieja". Y ellos (The Who) eran crudamente directos: sería mejor morir antes que llegar a parecerse a ellos. Las generaciones previas los "ninguneaban" o simplemente no los entendían.
Yo descubrí ese disco cuando también tenía 18, solo que habían pasado unos treinta desde que ese álbum se había lanzado en el Reino Unido. Y esas mismas preguntas te acompañan a esa edad ¿Qué diablos voy a hacer? ¿A qué me voy a dedicar? O incluso más existencialmente tu propia identidad aún está "en construcción" (si es que acaso esa construcción cesa alguna vez). Como parte de una beca que mi escuela secundaria tenía (la escuela técnica 28, República Francesa) estabamos comenzando a tener nuestros primeros trabajos rentados como técnicos en electrónica. Fue el último año que en la Argentina hubo servicio militar obligatorio y recuerdo bien canturrear "The Kids are Alright" mientras iba en colectivo al regimiento de Patricios. Pero volvamos a la música.
El simple "My Generation" de The Who muestra a las claras haber sido grabado con urgencia. Con algunos "descuidos" o errores, que de manera algo fortuita le vinieron bien a ese caracter crudo, duro y urgente de la canción: las cosas hay que decirlas como sea, hacerla prolija hubiera supuesto parecerse a "ellos", los que estuvieron aquí antes, los "viejos". Incluso dice la historiografía que Daltrey tartamudeó mientras la grababa, porque no había ensayado demasiado el tema. Para los productores ese tartamudeo fue un hallazgo inesperado y la versión definitiva lo incluyó sin dudarlo. Se dice además que la BBC no difundía en un principio el simple porque podía llegar a ofender a las personas tartamudas. Por supuesto más tarde revisó esa decisión y dió marcha atrás con la medida cuando el tema comenzó a ganar populararidad.
La letra de la canción es urgente en el mismo sentido, es el manifiesto crudo y duro de una generación. Lo que importaba era enunciar el manifiesto: "estos somos nosotros (mi generación)", del otro lado de la frontera están los otros. Ese gesto, seguramente entre algunos otros, tiempo después sentó las bases del punk.
"My Generation" dinamita puentes. La imagen de Townshend en escena, rompiendo guitarras y amplificadores, contribuyó a construir ese retrato: una forma de dinamitar en escena, romperlo todo. El sentimiento todos lo reconocemos bien, querer dinamitar puentes es propio de nuestra/s adolescencia/s.
En algunos países de América Latina, como el mío, ese sentimiento adolescente derivó en muchas tragedias individuales y algunas colectivas.
En cambio, Belchior no quería dinamitar los puentes que podrían cerrar la brecha generacional. Lamentaba:

"Todavía somos los mismos y vivimos, como nuestros padres. Nuestros ídolos todavía son los mismos, y las apariencias, las apariencias, no engañan, no".

El cantor cearense señalaba la tensión entre el pasado y lo "nuevo", junto a las dificultades para que al fin esa "nueva estación", el tiempo de los jóvenes, llegara.
Exacerbar las diferencias siempre lleva a dinamitar puentes.
Entre la generación de los jóvenes The Who, la cual podemos identificar aproximadamente con la de nuestros padres, y nuestra generación, los que nacimos posiblemente entre mediados de los años '70 y principios de los '80 algo ha cambiado. La brecha generacional entre nosotros y las generaciones de nuestros hijos se ha acortado. Por supuesto, no sin que persistan algunas diferencias, que siempre las habrá. Pero la brecha como tal ya no es la misma.
La música nos ha ayudado a tender puentes entre nuestra propia generación y la de nuestros hijos. Posiblemente el gaming> (el hecho de compartir jugar videojuegos) también haya contribuido en la misma dirección.

My Back Pages

Con toda canción siempre existe una pluralidad de escuchas, determinadas formas en que el intéprete final, el sujeto que escucha, construye el sentido de ese tema musical, como resultado de lo puramente musical, la letra de la canción, las críticas, y un largo etcétera. Que haya una pluralidad de "escuchas" posibles (como son variadas las lecturas de una novela literaria, por ejemplo) no significa que aquellas sean infinitas.
Respecto a esta canción de Bob Dylan que es contemporánea de "My Generation" (fue publicada en 1964) existen algunas "lecturas" biograficistas que tienden a escuchar en esa canción la voz de un Dylan que pone en términos poéticos su adiós definitivo a su pasado de "profeta" de la canción de protesta, y transitivamente como profeta de toda una generación.
Otra lectura es igualmente factible: la que implica pensar que el "yo" (poético) de "My Back Pages" no tiene por qué coincidir con el Dylan de carne y hueso que en 1964 tenía 23 años.
Considerar la posibilidad de ese desdoblamiento entre la voz cantante y el "yo" coyuntural del autor es perfectamente válido y de hecho acerca la canción popular a otras artes, por ejemplo, al teatro o el cuento. Nadie en su sano juicio confundiría la voz del personaje, con la del "yo" biográfico de un actor o una actriz en escena. La voz, en algunas de las canciones populares puede tener un funcionamiento similar.
Habrá pues voces "testimoniales" en las que el "yo" cantante tiende a coincidir en apariencia con el "yo" contemporáneo del intérprete. Por supuesto, el paso del tiempo hará más complejo ese juego de relaciones.
Con la interpretación biograficista de "My Back Pages" se puede coincidir en el hecho que en que la canción marca un antes y un después en la carrera de Dylan. Probablemente muestra a las claras cómo a partir de ese momento las "voces" y los "yos" que el Dylan intéprete irá construyendo a lo largo de su carrera se iría constituyendo en una lista larga de enumerar.
Nadie duda tampoco que la "voz" del narrador de una novela no tiene por qué coincidir necesariamente con la de su autor. Resulta pues factible suponer que la voz de "My Back Pages" es la de otro Dylan, no la de aquel joven de 23 años, sino alguien que en su madurez observa cuánta agua del río ha visto correr bajo el puente:

"Prejuicios medio arruinados saltaban a la vista
¡Expulsen todo el odio! Grité.
Mentira que la vida sea en blanco y negro,
Habló mi cabeza, soñé,
aventuras románticas de mosqueteros
de algún modo, profundamente asentadas.
Ah pero yo entonces era mucho más viejo,
soy más joven que eso ahora".

La vida no es en "blanco y negro" (como sí lo era en "My Generation"), "antes yo era más viejo, ahora soy más joven". Es la voz de un hombre en su madurez.
Ambas lecturas son posibles, tal vez no excluyentes: la biograficista y la del yo desdoblado.
La canción que Dylan grabó en 1964 y se incluyó en el álbum "Another Side of Bob Dylan", también produce un cierto efecto de urgencia. Como fue grabada en directo, contiene algunas imperfecciones. En ese aspecto se asemeja a "My Generation". Sin embargo, el resultado producido es muy diferente a los sentidos que pone en movimiento la canción de The Who. En "My Back Pages" se puede envejecer rejuvenecido. Se podría rejuvencer en la madurez a partir de las experiencias no reveladas por los relatos ajenos. Está claro que este "rejuvenecer" no tiene nada que ver con el cuerpo, sino que sería resultado de la experiencia en recorrer el camino.
De ese modo, esa lectura de "My Back Pages" tiende puentes: no hay que morir antes de llegar a viejo, se puede ser cada vez más joven ¿Cada vez más sabio?
Posteriormente, la versión original grabada por Dylan, en su aparente crudeza y urgencia fue realimentada a lo largo de los años con los covers. Cuando The Byrds grabó la canción en 1967 ya no fue la misma en lo sucesivo. De hecho, cuando el dream team compuesto por Petty, Young, Harrison, McGuinn, Clapton, entre otros la tocaron en vivo para el concierto que conmemoró los treinta años de carrera de Dylan en 1992, la versión que pusieron en escena fue la de The Byrds.
Ese efecto de desdoblamiento de la voz, no es para nada exclusivo de las canciones que revisamos. Un efecto similar por ejemplo puede escucharse en otra canción de la misma época: "In My Life" de The Beatles. Un Lennon que para la época de Rubber Soul tiene apenas algo más de veinte años. Sin embargo en el "yo" de la canción, esa voz mira retrospectivamente sus páginas pasadas ¿De juventud?. Es acaso por ello que la canción cobra un espesor muy diferente y complejo cuando la grabó Johnny Cash para la serie de "American Recordings" hacia el final de su carrera.
Ciertas canciones populares, como las citadas tienen la capacidad de envejecer mejor con nosotros. Las razones por las que no es el caso de "My Generation" saltan a la vista (o al oido). Por supuesto ese hecho no implica un juicio de valor, no es que unas canciones sean "mejores" y otras "peores". Simplemente ponen en escenas diferentes miradas del mundo, unas pueden tender puentes, otras dinamitarlos. Recuérdese si no aquella canción de Sumo "Estoy rodeado de viejos vinagres".
La música nos viene ayudando a tres o cuatro generaciones a achicar la brecha generacional, entre abuelos, hijos y nietos. Vieron, los Who podían estar equivocados, pero ¿Quién no lo estuvo alguna vez durante su adolescencia?

Matías Gutierrez Reto



Las canciones: (Los derechos corresponden a sus propietarios)
My Generation (Pete Townshend)
Como nossos pais (Belchior)
My Back Pages (Dylan). Interpretada por el dream team.
In My Life (Lennon-McCartney). Interpretada por Johnny Cash.

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domingo, 17 de julio de 2022

Aquello que aprendemos en los discos y esas experiencias-cumbre

A menudo suele decirse que las canciones populares son la banda de sonido de nuestras vidas. Creo de veras que son mucho más que solamente eso. Aprendemos de los discos, aprendemos de la canción como aprendemos de otras experiencias estéticas o de otro tipo. Las canciones no son solo la banda sonora de lo que vivimos, son parte inseparable de cómo aprendemos a vivir y a realizarnos.


Nick Hornby es el autor de la novela "Alta fidelidad". Ese trabajo tuvo una versión cinematográfica, el film dirigido por Stephen Frears que tuvo a John Kusack en el rol del personaje principal. Hornby también escribió "31 Canciones", que es un poco posterior a "Alta Fidelidad". "31 Canciones" resulta más directamente desgarrador por su caracter más directamente personal y en algunos pasajes autobiográfico. El libro no es solamente una autobiografía de la escucha musical, trata acerca algunas otras cosas relativas a ser padres, y por ello me refiero también, claro, a ser madres. Escribió Hornby:

"Yo intento no creer en Dios, por suerte, pero a veces en las canciones pasan cosas que me hacen pensarlo dos veces. Cuando las cosas suman más que la adición de las partes, cuando los efectos conseguidos son inexplicables, los ateos como yo entran en terreno difícil".

Hornby narra de esa forma su experiencia de escucha de la canción de Rufus Wainwright One Man Guy y detalla con precisión cuándo Dios entra en escena: "Para mí Dios aparece al principio de la segunda estrofa, justo cuando Rufus y su hermana Martha empiezan a cantar en armonía".
Con el correr de los siglos la música occidental ha establecido una conexión estrecha e inextrincable entre la armonía vocal y el sentimiento religioso. Sea música culta o popular, Bach o Gospel, la armonía vocal parece ser la técnica coral que mejor se ajusta a la creencia humana en algo superior, perfecto o eternamente duradero.
Sin embargo, como el propio Hornby sugiere, en One Man Guy la entrada de Dios no tiene que ver con ningún tema religioso, ni porque la canción hubiera sido compuesta para agradar deliberadamete al Supremo. Dios, o la idea que para cada se haga de Él, simplemente se aparece cuando Martha y Rufus comienzan a cantar en armonía. Dios se le aparece en la escucha.
La lectora o el lector pueden buscar One Man Guy en YouTube y, creo poder arriesgar, que es altamente probable que tendamos a coincidir con Hornby.
Creo además que lo que sucede con esa canción -y con muchas otras desde luego- tiene que ver con los caracteres propios de la canción y no tanto con las historias "laterales" o discursos acerca de ella.
One Man Guy fue compuesta por el padre de Rufus y Martha, Loudon Wainwright III. Hay un aire de familia en la canción, ya que la de Rufus viene a ser un cover de la canción de su padre.
Esos instantes, "ciertos momentos musicales que te dan un escalofrío se hace muy difícil mantenerse en la interpretación literal" (Hornby), tal como los describe Hornby resultan similares, si mi lectura es correcta, a los que el psicólogo Abraham H. Maslow ha denominado como experiencias-cumbre: momentos de extrema felicidad y plenitud en diversas ocasiones asociados a la experiencia de la paternidad, de la naturaleza, de la inmensidad, del momento creativo, de la percepción estética, de la comprensión intelectual o terapéutica, la experiencia orgástica, ciertas formas de hazañas deportivas, etc.
Pero además para Maslow, esas experiencias-cumbre tienden a producir un tipo determinado de conocimiento, que él denomina como conocimiento del Ser. Por tal motivo, la repetición de la experiencia-cumbre se ubica en el polo opuesto a la repetición como rutinaria y tediosa. Por el contrario, si contemplamos repetidamente la pintura que nos gusta, el rostro de la persona que amamos, o la canción que amamos, la escucha repetida de la misma, habrá una alta posibilidad que la escucha nos revele aspectos nuevos, que antes no habíamos entrevisto (o entreoído), es lo que Maslow sugiere. Si nos restringimos al dominio de la canción popular, cada uno podría arbitrariamente hacer una lista de sus propias canciones que nos llevan al "escalofrío superior" de Hornby o a la experiencia-cumbre de Maslow.
La lista podría ser antojadiza y quizá más o menos subjetiva. Sin embargo quisiera invitarte a escuchar una canción que puede quizá producir efectos parecidos a los que señaló Hornby en One Man Guy. La canción a la que me refiero es la versión que Johnny Cash grabó en 2002 junto a Fiona Apple de "Bridge Over Troubled Water" de Paul Simon y Art Garfunkel.
Al igual que One Man Guy, Bridge Over... es también un cover, que la interpretación de Cash, como ocurre con cualquier cover, transfigura o recompone en una nueva canción. En su literalidad, el "contenido" de la canción es el mismo, pero en el cover la canción ya es otra. Como lo he sugerido en otros artículos, muchos autores han insistido sobre el hecho de que siempre una nueva interpretación es una nueva composición, entre ellos el antropólogo Levy-Strauss.
La letra de Paul Simon dice:


"Cuando estés agotada,
te sientas pequeña,
cuando haya lágrimas en tus ojos
Yo las secaré todas.
Estoy a tu lado
cuando los tiempos se ponen duros,
y no puedas encontrar amigos.
Como un puente sobre aguas agitadas
yo me recostaré."

Si nos guiáramos por los discursos acerca de la canción de Paul Simon y la historia acerca de su desarrollo, suele señalarse que la canción sí ha tenido una cierta inspiración religiosa, ya que el propio Simon declaró que el título y ciertas ideas para componerla se le presentaron a partir de un tema Gospel, de Swan Silvertones "Mary Don't You Weep" que en uno de sus versos dice "I'll be your bridge over deep water, if you trust in my name" ("Seré tu puente sobre aguas profundas, si crees en mi nombre").
Sin embargo, en esta canción el "escalofrío superior" (alla Hornby) o la "experiencia-cumbre" (alla Maslow) no viene dado por su pretendida inspiración religiosa o por el story-telling acerca de su génesis creativa.
Cash canta a dúo con Fiona Apple en la versión del tema de Simon. En 2002, al momento de entrar al estudio, Cash tenía alrededor de 71 años, Apple unos 25.
El "escalofrío superior" puede acaso sorprender al oyente de "Bridge Over..." cuando Apple y Cash comienzan a cantar en armonía, alrededor de la segunda estrofa:


"Estaré de tu lado,
Cuando oscurezca.
Y solo haya dolor todo a tu alrededor.
Como un puente sobre aguas agitadas
..."

Las voces tienen características complementarias en la canción en lo que hace a la tonalidad: el bajo/barítono de Cash y el alto o contralto de Apple. Si las voces son distintas también lo son los cuerpos que las producen: Fiona Apple es una joven mujer, Cash un hombre en su madurez.
El momento de la armonía nos revela que en esta versión de "Bridge Over Troubled Waters" la voz de un padre (Cash) puede estar dirigiéndose a una hija (Apple). No es que dicha ambigüedad se encontrara ausente en la versión "original" de Simon & Garfunkel, pero la interpretación de Cash definitivamente plantea y estabiliza esa posibilidad. Cuando no hay amigos, cuando los tiempos se ponen duros, cuando solo hay dolor alrededor, ahí puede estar una madre o un padre. Cuando la entrada de Apple revela ese sentido se produce posiblemente el escalofrío revelador alla Hornby.
Sobre todo en esta versión de Cash, la canción nos habla acerca de algunos aspectos de la paternidad. Qué puede hacer un padre sino "navegar justo atrás de la hija/o"?

"Todos tus sueños están en camino
Mira cómo brillan,
Oh, si necesitas un amigo,
Estoy navegando justo atrás de ti.
Como un puente sobre aguas agitadas,
Yo voy a aliviar tu mente".

Como hemos visto, de maneras algo diferentes, tanto One Man Guy como la Bridge Over Troubled Water de Cash hablan sobre algunas cosas relativas al ejercicio de la paternidad (y la maternidad, claro). En ambas la armonía vocal juega un papel central y ambos son covers.
Con este texto no pretendo racionalizar aquello que normalmente sentimos, por el contrario pretendo poner en evidencia todo aquello que naturalmente aprendemos de las experencias-cumbre, porque como sugiere Maslow no somos los mismos antes y después de una experiencia que nos revela nuevos sentidos.
Puede ser en este par de canciones o en nuestra propio playlist de experiencias-cumbre. Aprendemos en ellas (las canciones), aprendemos escuchando discos.
Aquí tomo prestada la expresión del cantor cearense (nordeste de Brasil), "las cosas que aprendí en los discos", la canción Como os nossos pais, la popularizó mundialmente Elis Regina.

Matías Gutiérrez Reto



Las canciones:
Bridge Over Troubled Water
One Man Guy (Rufus Wainwright)
Los libros: Hornby, Nick: "31 Canciones", Barcelona, Anagrama, 2004.
Maslow, Abraham H.: "El hombre autorealizado", Barcelona, Kairos, 1983.

Matías Gutiérrez Reto, julio 2022.
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jueves, 3 de febrero de 2022

Optimizando el kernel de Linux para el escritorio (desktop) con xanmod

compilar kernelEn ocasiones customizar y compilar el kernel de Linux/GNU puede ser una tarea que lleve mucho tiempo, no siempre invertir ese tiempo se justifica.
Eso se aplica si el hardware de tu PC es actual o si no querés sumergirte un poco en cómo el sistema funciona "bajo el capot".
Para quienes deseen exprimir su hardware al máximo y optimizar el comportamiento del sistema operativo para ciertos usos, por ejemplo optimizarlo para funcionar con aplicaciones "de escritorio" este post puede resultarles útil.
Hoy en día compilar el kernel del Linux es mucho más fácil de lo que acostumbraba ser. Xanmod o Liquorix ofrecen una serie de parches y optimizaciones que se aplican por sobre el kernel "vainilla" de Linux y que procuran optimizar el kernel para diferentes casos de uso.


Respecto de utilizar un kernel "de stock" provisto por nuestra distribución favorita, compilar el kernel nosotros mismos es una tarea que requiere invertir de cierto tiempo. Requiere al menos familiarizarse con el hardware en donde vamos a ejecutar ese kernel. Mi modesto consejo es configurá tu kernel si:

  • Estás buscando optimizarlo para ciertos casos de uso.
  • Si tu hardware es raro y requiere soporte que no estuviera ya presente en el kernel de tu distribución.
  • Si por ejemplo un sistema embebido tiene relativamente pocos recursos y hay que reducir la "pisada" del sistema.

En mi caso más o menos recientemente solo necesité compilar el kernel cuando utilizo hardware antiguo. Por ejemplo si quisiéramos utilizar una unidad floppy o una interfaz ide un kernel estándar actual nos va a dejar a pie. Tengo una máquina que ya tiene cerca de doce años, es una pequeña netbook de las que el Gobierno de la Ciudad entregó a los alumnos de las escuelas primarias. Ya mis hijos no la utilizaban, porque quedó bastante rezagada para correr soft actual.
A mí me gusta por su diseño y su robustez. Puedo usarla a la intemperie, en cualquier clima. Y con Linux tiene una vida algo extendida, de otro modo ya habría ido a parar al callejón del olvido. Si bien el teclado no es cómodo, usé esa máquina para transcribir mi libro ("Piensa Abierto") de mis cuadernos manuscritos a archivos markdown, que fueron la base para su composición tipográfica. Demás está decir que navegar la web no es una experiencia llevadera en esa máquina, pero para escribir con visual studio o codear algunos script o aplicación simple resulta utilizable. Por eso me propuse hace unos días tratar de optimizarle algunos pocos ciclos de cpu a ver si podía reducir la latencia de ciertas aplicaciones. Pese a tener solo 1GB de ram, utilizo allí debian con enlightenment como gestor de escritorio, lo que hace al desktop elegante y liviano. El principal cuello de botella de la máquina es sin dudas su CPU, un antiguo Atom de Intel.

Xanmod y la optimización del kernel


Xanmod es una distribución de software, en este caso una distribución del kernel Linux que incluye varios parches y mejoras, algunas de las cuales no se incluyen en el kernel estándar. En general el fuerte de Linux/GNU desde su edad temprana ha sido correr en el servidor. Es por ello que con cierto grado de solución de compromiso, el kernel suele incluir una configuración que resulte estable para el servidor, pero no necesariamente está optimizada del todo para software de escritorio. Entre otros usos xanmod procura facilitar esos ajustes y "tweaks" para que uno pueda optimizar el kernel para el escritorio. Otra distribución alternativa es Liquorix . Estas distribuciones suelen incluir binarios ya compilados del kernel, empaquetados en paquetes .deb, por ejemplo utilizables en Debian o Ubuntu. Además existen paquetes para Arch, Fedora, etc. Un problema es que ya es raro que se incluyan binarios 32bits en estos builds, y el Atom de mi vieja netbook no es 64 bits. Compilar el kernel tenía entonces algo más de sentido. Además podría incluir algunos ajustes más para reducir la latencia, en particular me interesaba ajustar la "preferencia" del kernel (en inglés "preemption" para intentar reducir en algo la latencia del escritorio). Además podría seleccionar schedulers alternativos para controlar la Entrada/Salida de disco (este fierro viejo tiene hdd).

Compilando el kernel (usando el código fuente de xanmod) a la manera de Debian

Para comenzar, obviamente se requiere descargar el código fuente del kernel, en la distribución provista por xanmod. Como he descripto en una entrada en este blog hace ya varios años atrás voy a compilar el kernel a la Debian, eso quiere decir que los artefactos que resulten del build serán un puñado de archivos .deb (el kernel en sí, sus headers y al librería de C). De esa forma uno puede distribuir esa versión de su kernel "custom" de forma fácil. La manera en como se compila a la Debian ha cambiado hace un tiempo y hoy es incluso más fácil. Manos a la obra. Por supuesto no iba a compilar mi kernel en la vieja netbook, porque allí demoraría días, o quizá semanas. De forma que es mejor utilizar el hardware más potente que tengamos a mano. En mi caso, la PC de mi escritorio tiene un procesador AMD de 64 bits, de modo que es necesario hacer un cross-compiling para que los binarios resultantes sean de 32 bits. Pero eso no es más que pasarle un parámetro al compilador.
Si uno quiere empezar a jugar con la configuración y no invertir horas de prueba y error, lo más seguro es partir de una configuración conocida. En el directorio /boot tenemos la configuración del kernel que estamos utilizando y podemos partir de esa configuración para empezar a hacerle algunos cambios.

1) Instalar dependencias, si es la primera vez que vamos a compilar el kernel necesitaremos las herramientas de desarrollo:
$ sudop apt-get install build-essential bison flex

2) Para partir de una configuración "conocida", desde dentro del directorio de las fuentes de xanmod:
$ make localmodconfig
Con esto lo que haremos es crear el archivo de configuración del kernel (.config) a partir de la configuración del kernel actual y de los módulos que éste contiene.

3) Luego, copiar el directorio de xanmod a la máquina (más potente quizá) que utilizaremos para la compilación.

4) En este punto, previo a la compilación es cuando -si queremos- podemos hacer algunos ajustes. A mí me interesaba, como comenté antes, cambiar la preferencia del scheduler del kernel:

$ make menuconfig

Ese comando abrirá una interfaz ncurses para navegar las diferentes secciones de la configuración del kernel.
En la sección "Preemption Model", selecciné "Preemptible Kernel (Low-Latency Desktop)". Una nota sobre esto ¿De qué se trata el model de preferencia? Dicho en pocas palabras, define el modo en que el kernel elige entre las diferentes procesos o tareas que deben correrse en un sistema operativo multi-tasking (como todos los actuales). El modo seleccionado procura que las aplicaciones de escritorio puedan correr sin muchos contratiempos, aún cuando el sistema esté bajo una carga pesada, como suele ser el caso de mi netbook. Por otro lado quería experimentar también con el scheduler de Entrada/Salida, por ello agregué algunos schedulers que no suelen ser tan estándar:
Me interesó el scheduler BFQ. En este caso agregué el scheduler como módulo, de modo que si no lo quiero utilizar luego no ocupe más memoria en la imagen del kernel.

5) Finalmente (en una máquina más o menos "potente") hacer el build:
$ make ARCH=i386 -j 8 deb-pkg LOCALVERSION=-retux

Aquí con ARCH= indicamos la arquitectura target, que es i386 ya que se trata de un procesdor Atom de Intel. Con -j N podemos asignar un cierto número de núcleos de CPU disponibles para paralelizar la compilación.

6) Instalar en la máquina de destino, que usará este kernel instalar los .deb.
$ sudo dpkg -i *.deb

7) En la configuración del kernel, en los parámetros que grub le pasa en tiempo de boot, se puede seleccionar el scheduler BFQ y deshabilitar watchdog (que en una máquina de escritorio o laptop no es indispensable):
elevator=bfq nowatchdog


Con justicia, ustedes me preguntarán ¿Y los resultados? ¿Vale la pena el esfuerzo? Algunos mejoras en la netbook, en lo que hace a la latencia fueron perceptibles. No es el día y la noche, solo con esto no vamos a hacer de una pc de 13 o 14 años, pero en algo podemos extenderle la vida. Además puede ser el comienzo de otras experimentaciones para el que le interese.
Existe una analogía entre algo del "hacking" con la práctica de los radioficionados. Entre estos existe una práctica denominada transmisión QRP, que consiste en transmitir con la menor potencia en antena. De esa forma, lo que se procura es optimizar el rendimiento (de la línea de transmisión, de la antena, etc) para obtener el mejor resultado posible. De esa forma, un comunicado QRP tiene otra satisfacción diferente a la de poner 100W en antena.
Espacio para mejoras, siempre suele haber, por pequeño que este sea. Si puedo hacer algunos benchmarks prometo publicarlos próximamente.
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domingo, 12 de diciembre de 2021

Prácticas profesionalizantes. Una experiencia personal.

Actualmente se discute la implementación de "prácticas profesionalizantes" como parte obligatoria de la currícula de las escuelas secundarias de la ciudad de Buenos Aires.
Esto no es opinión acerca de política partidaria. Es mi modesta experiencia como técnico en electrónica, y de haber formado parte como alumno del Plan Piloto de la Escuela Técnica número 28 República Francesa, acaso más conocido como "el Cuba". Imagino que la experiencia ha sido compartida por muchos más compañeros, pero por supuesto, las opiniones que siguen son estrictamente personales, no así los hechos.
Esto es hablar de mi generación (Oh The Who!) pero también de las que están por venir.

No suelo escribir en este espacio artículos de opinión acerca de la actualidad o de la política local. Si este artículo se refiere a temas públicos el lector encontrará mis razones en seguida. Me sentí inclinado y obligado a hacerlo en relación al proyecto de "prácticas profesionalizantes" en las escuelas secundarias que impulsa el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, para implementar durante el año lectivo 2022. El tema me interpela personalmente y a muchos otros amigos de mi generación (oh The Who). Fui alumno de la Escuela Técnica número 28 "República Francesa", conocida como "el Cuba" por estar ubicada en la intersección de Cuba y Blanco Encalada en el barrio de Belgrano.
Como debe ocurrir a mucha gente, las amistades que construímos a la edad (que ya nos parece algo lejana) en la que cursábamos la secundaria, siguen siendo nuestros amigos de hoy. Casi tres décadas después seguimos siendo amigos con el mismo grupo de muchachos con los que cursamos en el Cuba. Con esto quiero decir que mucho de la construcción de nuestra identidad se juega en esos años de adolescencia.
Supongo que a nosotros, los técnicos egresados de las escuelas técnicas este proyecto nos interpela directamente porque en mayor o menor medida podemos dar testimonio de cómo la práctica profesional en empresas tuvo un impacto positivo en nuestras carreras profesionales y en nuestras vidas en general.
Como alumnos de la técnica 28, en actos o discursos escolares escuchamos noticias acerca de su fundación: la escuela se fundó en la década del cuarenta como parte de las llamadas "escuelas fábrica", que posteriormente pasaron a denominarse "industriales" y luego "escuelas técnicas". Esas distintas denominaciones dan cuenta de su propio desarrollo y de las transformaciones de la sociedad de que forman parte.
En los discursos que escuchábamos, especialmente en aquellos que destacaban los inicios como "escuela fábricas" solía subrayarse la conexión directa entre la escuela con eso que genéricamente se denomina "el mundo del trabajo". Ese "mundo" lo conforman las empresas privadas y algunos organismos públicos.
Cuando a nosotros nos tocó cursar en el Cuba, de forma similar a como ocurre hoy en día, el ciclo estaba dividido en tres partes: ciclo básico (3 años), ciclo superior (3 años) en los que se intensificaban el aprendizaje de temas técnicos y el sexto año de la cursada se cursaba en el turno noche, porque durante el día se realizaba una pasantía en empresas.
Hoy a este tipo de planes suelen denominarlos "prácticas profesionaizantes". Cuando a nosotros nos tocó cursar el sexto año, en la primera mitad de los años noventa, aún se denominaba a este programa de pasantías como el "Plan Piloto".
En aquel momento el "Plan Piloto" ya tenía más de dos décadas de desarrollo. Se había puesto en marcha en 1967, como iniciativa del CONET (Comité Nacional de Educación Técnica) e impulsado definitivamente por el profesor Julio E. Ambrosini. También director de la escuela por aquellos años en que nosotros empezamos a cursar si no me equivoco. Hoy una placa en la escuela recuerda el tesón con el que impulsó el desarrollo del Plan.
El Plan surgió a la luz de las teorías y políticas desarrollistas, pero su existencia las trascendió largamente.
Por otra parte, eran aquellos años que se percibían como punto de inflexión en lo relativo a la tecnología. Se percibía que algo nuevo estaba por venir: ya se podían entrever algunos de los efectos duraderos que tendría la microelectrónica y la miniaturización sobre la cultura. La electrónica (hoy podríamos decir el hardware) se volvería ubicuo en nuestras vidas cotidianas. Todavía el equipo liderado por Federico Faggin en Intel no había presentado el 4004, el primer microprocesador. Ese hecho ocurrió en 1971, pero previo a ese hecho fundamental el transistor había delineado el camino de la progresiva miniaturización y el advenimiento de la electrónica de consumo.
Mi amigo y compañero de curso Hernán M. hace unos días nos compartió en nuestro grupo de chat lo que encontró en algún lugar de la web. Se trata del número 4 de la revista de la escuela, la cual se titulaba simplemente "Electrónica". La misma data de 1967 e incluía algunos artículos técnicos sobre las "computadoras digitales", "aplicaciones del rayo láser en comunicación", entre otros. Sin embargo, el artículo que me interesa aquí es uno que llevaba la firma del profesor Julio E. Ambrosini: "La realidad del Plan Piloto". El citado artículo comenzaba:


"El mundo vive desde hace algunos años dentro de lo que podríamos denominar una era tecnológica acelerada y, Argentina, país rico y con grandes posibilidades no puede mantenerse al margen de este proceso. Por ello debe preparar a sus técnicos adecuadamente, contando con los recursos materiales necesarios, ya que los humanos existen por la calidad de nuestro pueblo".

Según se señala en la revista, desde los años sesenta la escuela contaba con un comité asesor de ingenieros de IBM, Bull-General Electric y Rand Corporation. Sin embargo para 1967 esa iniciativa estaba institucionalizándose con el apoyo del CONET en el Plan Piloto.
El Plan se basaba en un principio pragmático: por mejor equipados que estuvieran los laboratorios de la escuela, siempre irían a la zaga de la industria.
Aún Neil Armstrong y Buzz Aldrin no habían pisado el suelo lunar, pero podía entreverse la exponencial estampida del progreso que vendría.
Cuando nos tocó cursar el sexto año a nosotros, en 1992, la industria electrónica en Argentina era bastante diferente a la descrita en el número de la revista "Electrónica".
En lo personal ¿Cuáles fueron algunos de los resultados del Plan Piloto para nosotros? El plan establecía una práctica en una empresa que uno como alumno podía elegir y dependiendo de sus calificaciones la empresa realizaba algún mecanismo de selección. Por ejemplo aquellos con mejores calificaciones podían llegar a hacer la práctica en IBM o Hewllet-Packard o alguna otra gran organización. Había un lugar para cada uno en una empresa.
También dependiendo de cada empresa esta podía determinar si la pasantía era rentada o no. Creo que en la mayor parte de ellas lo era. Con 17 o 18 años pasabas a cobrar tus primeros sueldos y eso de pronto te permitía sentirte como un dandy: descubrías que podías tener autonomía e independencia, pagarte las salidas de los sábados, no depender en eso de tus padres. Podías comprarte CDs en las disquerías sin depender de algún peso que te pudiera regalar alguien de tu familia. Eran años de cierta estabilidad monetaria y eso te permitía ahorrar.
Después de aquel primer año de trabajo, algunos nos aventuramos a viajar solos al extranjero por primera vez y conocer otras culturas. Todo gracias al Plan Piloto.
El Plan ofrecía una práctica profesionalizante en un empleo a tiempo parcial.
Ese debió ser para muchos de nosotros, mirándolo retrospectivamente, el primer año del resto de nuestras vidas, en la medida en que ibamos cruzando el puente entre el mundo de la escuela y ese más allá que eran el mundo del trabajo y los estudios universitarios.
Ese año, por otra parte, nos divertimos muchísimo. La empresa significaba conocer personas e interactuar en otras situaciones, hasta entonces desconocidas.
Creo que sin temor a equivocarme la gran mayoría de los que formamos parte de aquellas promociones continuó estudiando en la universidad sin dejar de trabajar. Pero por sobre todo tuvimos la enorme ventaja de no haber parado de trabajar desde entonces.
Por supuesto, nada es perfecto. Pero en líneas generales los efectos del Plan Piloto en nuestras carreras y vidas fueron positivos.
Hoy leo algunos argumentos de los que se oponen al proyecto de las prácticas profesionalizantes y dudo realmente de la buena fe de algunas de ellas. Por ejemplo, se sostiene que los alumnos pasarían a convertirse en "mano de obra barata" que las empresas aprovecharían.
Tengo la impresión, cuando escucho o leo "fuerza de trabajo", "mano de obra", que esas personas tienen una idea del trabajo más propia del siglo XIX que del XXI. Hoy, por elemental que algún trabajo sea este requiere conocimientos y habilidades técnicas y sociales. Por fortuna, la idea del trabajador pegado a la línea de montaje ya no forma parte del paisaje actual.
Otros argumentos simplistas sostienen que los pibes (y pibas) del secundario "van a sacarle el trabajo a trabajadores establecidos". De nuevo, este argumento cae de maduro. Ningún chico que esté haciendo una pasantía puede equiparar en conocimientos a alguien con años de experiencia en un trabajo. Es conocida y probada la teoría que indica que para convertirse en un experto en alguna cosa se requiere 10.000 horas de experiencia. Hagan las cuentas y ningún chico de secundaria podría tenerlas.
Como bien lo señalaba el profesor Ambrosini en 1967 para una empresa, "emplear" a un alumno secundario es más una inversión y un cierto riesgo asociado, que cualquier inversión conlleva. Así lo señalaba el citado artículo de la revista Electrónica:

"Hoy se encuentran colaborando empresas que se han brindado patrióticamente a poner un patrimonio millonario, una espléndida organización y un esfuerzo creador en pos de la formación de 128 alumnos que egresarán en este año 1967".

En ese proceso y con la capacitación adecuada es probable que un cierto número de alumnos puedan convertirse en empleados de nivel inicial, otros quizá no lo deseen y busquen otros caminos en otras empresas.
El nuestro es un país institucionalmente discontínuo. Primero fueron los gobiernos de facto que interrumpían el desarrollo de políticas a mediano y largo plazo, pero después los diferentes gobiernos democráticos no lograron presentar hasta el momento un panorama diferente en ese aspecto: ha sido habitual que un gobierno borre de un plumazo iniciativas de gestiones anteriores ya sea por pura ideología o por simple narcisismo ("vean ustedes que nosotros no somos aquello"). Hay pocas instituciones que hayan resistido el paso de políticas erráticas, con las que siempre se piensa en el corto plazo. Con todos los altibajos y vaivenes económicos, planes como el mencionado mantienen su relevancia.
Hoy la Argentina no es el país rico al que se refería el profesor Ambrosini en 1967. Pero sin dudas, igual que en 1967 nuestro capital humano sea lo central. Quizá por eso, hoy resulta más relevante que nunca la tarea de fortalecer los puentes entre la educación Pública, sus instituciones y las empresas ¿El riesgo? El capital humano, como el otro, viaja y emigra.
Ese mundo de cintas de montaje, música funcional y Taylorismo industrial que algunos creen que aún existe se desvaneció hace tiempo. En donde permanece será automatizado de manera irreversible, para liberar al humano de la carga mecánica.
En todo hemos sido demasiado conservadores. "Conservador" es pretender que nada cambie y por tanto que ninguna innovación pueda sobrevenir. Es dificil que nos vaya mejor si seguimos haciendo exactamente lo mismo que hemos venido haciendo mal durante este último medio siglo.
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