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domingo, 17 de julio de 2022

Aquello que aprendemos en los discos y esas experiencias-cumbre

A menudo suele decirse que las canciones populares son la banda de sonido de nuestras vidas. Creo de veras que son mucho más que solamente eso. Aprendemos de los discos, aprendemos de la canción como aprendemos de otras experiencias estéticas o de otro tipo. Las canciones no son solo la banda sonora de lo que vivimos, son parte inseparable de cómo aprendemos a vivir y a realizarnos.


Nick Hornby es el autor de la novela "Alta fidelidad". Ese trabajo tuvo una versión cinematográfica, el film dirigido por Stephen Frears que tuvo a John Kusack en el rol del personaje principal. Hornby también escribió "31 Canciones", que es un poco posterior a "Alta Fidelidad". "31 Canciones" resulta más directamente desgarrador por su caracter más directamente personal y en algunos pasajes autobiográfico. El libro no es solamente una autobiografía de la escucha musical, trata acerca algunas otras cosas relativas a ser padres, y por ello me refiero también, claro, a ser madres. Escribió Hornby:

"Yo intento no creer en Dios, por suerte, pero a veces en las canciones pasan cosas que me hacen pensarlo dos veces. Cuando las cosas suman más que la adición de las partes, cuando los efectos conseguidos son inexplicables, los ateos como yo entran en terreno difícil".

Hornby narra de esa forma su experiencia de escucha de la canción de Rufus Wainwright One Man Guy y detalla con precisión cuándo Dios entra en escena: "Para mí Dios aparece al principio de la segunda estrofa, justo cuando Rufus y su hermana Martha empiezan a cantar en armonía".
Con el correr de los siglos la música occidental ha establecido una conexión estrecha e inextrincable entre la armonía vocal y el sentimiento religioso. Sea música culta o popular, Bach o Gospel, la armonía vocal parece ser la técnica coral que mejor se ajusta a la creencia humana en algo superior, perfecto o eternamente duradero.
Sin embargo, como el propio Hornby sugiere, en One Man Guy la entrada de Dios no tiene que ver con ningún tema religioso, ni porque la canción hubiera sido compuesta para agradar deliberadamete al Supremo. Dios, o la idea que para cada se haga de Él, simplemente se aparece cuando Martha y Rufus comienzan a cantar en armonía. Dios se le aparece en la escucha.
La lectora o el lector pueden buscar One Man Guy en YouTube y, creo poder arriesgar, que es altamente probable que tendamos a coincidir con Hornby.
Creo además que lo que sucede con esa canción -y con muchas otras desde luego- tiene que ver con los caracteres propios de la canción y no tanto con las historias "laterales" o discursos acerca de ella.
One Man Guy fue compuesta por el padre de Rufus y Martha, Loudon Wainwright III. Hay un aire de familia en la canción, ya que la de Rufus viene a ser un cover de la canción de su padre.
Esos instantes, "ciertos momentos musicales que te dan un escalofrío se hace muy difícil mantenerse en la interpretación literal" (Hornby), tal como los describe Hornby resultan similares, si mi lectura es correcta, a los que el psicólogo Abraham H. Maslow ha denominado como experiencias-cumbre: momentos de extrema felicidad y plenitud en diversas ocasiones asociados a la experiencia de la paternidad, de la naturaleza, de la inmensidad, del momento creativo, de la percepción estética, de la comprensión intelectual o terapéutica, la experiencia orgástica, ciertas formas de hazañas deportivas, etc.
Pero además para Maslow, esas experiencias-cumbre tienden a producir un tipo determinado de conocimiento, que él denomina como conocimiento del Ser. Por tal motivo, la repetición de la experiencia-cumbre se ubica en el polo opuesto a la repetición como rutinaria y tediosa. Por el contrario, si contemplamos repetidamente la pintura que nos gusta, el rostro de la persona que amamos, o la canción que amamos, la escucha repetida de la misma, habrá una alta posibilidad que la escucha nos revele aspectos nuevos, que antes no habíamos entrevisto (o entreoído), es lo que Maslow sugiere. Si nos restringimos al dominio de la canción popular, cada uno podría arbitrariamente hacer una lista de sus propias canciones que nos llevan al "escalofrío superior" de Hornby o a la experiencia-cumbre de Maslow.
La lista podría ser antojadiza y quizá más o menos subjetiva. Sin embargo quisiera invitarte a escuchar una canción que puede quizá producir efectos parecidos a los que señaló Hornby en One Man Guy. La canción a la que me refiero es la versión que Johnny Cash grabó en 2002 junto a Fiona Apple de "Bridge Over Troubled Water" de Paul Simon y Art Garfunkel.
Al igual que One Man Guy, Bridge Over... es también un cover, que la interpretación de Cash, como ocurre con cualquier cover, transfigura o recompone en una nueva canción. En su literalidad, el "contenido" de la canción es el mismo, pero en el cover la canción ya es otra. Como lo he sugerido en otros artículos, muchos autores han insistido sobre el hecho de que siempre una nueva interpretación es una nueva composición, entre ellos el antropólogo Levy-Strauss.
La letra de Paul Simon dice:


"Cuando estés agotada,
te sientas pequeña,
cuando haya lágrimas en tus ojos
Yo las secaré todas.
Estoy a tu lado
cuando los tiempos se ponen duros,
y no puedas encontrar amigos.
Como un puente sobre aguas agitadas
yo me recostaré."

Si nos guiáramos por los discursos acerca de la canción de Paul Simon y la historia acerca de su desarrollo, suele señalarse que la canción sí ha tenido una cierta inspiración religiosa, ya que el propio Simon declaró que el título y ciertas ideas para componerla se le presentaron a partir de un tema Gospel, de Swan Silvertones "Mary Don't You Weep" que en uno de sus versos dice "I'll be your bridge over deep water, if you trust in my name" ("Seré tu puente sobre aguas profundas, si crees en mi nombre").
Sin embargo, en esta canción el "escalofrío superior" (alla Hornby) o la "experiencia-cumbre" (alla Maslow) no viene dado por su pretendida inspiración religiosa o por el story-telling acerca de su génesis creativa.
Cash canta a dúo con Fiona Apple en la versión del tema de Simon. En 2002, al momento de entrar al estudio, Cash tenía alrededor de 71 años, Apple unos 25.
El "escalofrío superior" puede acaso sorprender al oyente de "Bridge Over..." cuando Apple y Cash comienzan a cantar en armonía, alrededor de la segunda estrofa:


"Estaré de tu lado,
Cuando oscurezca.
Y solo haya dolor todo a tu alrededor.
Como un puente sobre aguas agitadas
..."

Las voces tienen características complementarias en la canción en lo que hace a la tonalidad: el bajo/barítono de Cash y el alto o contralto de Apple. Si las voces son distintas también lo son los cuerpos que las producen: Fiona Apple es una joven mujer, Cash un hombre en su madurez.
El momento de la armonía nos revela que en esta versión de "Bridge Over Troubled Waters" la voz de un padre (Cash) puede estar dirigiéndose a una hija (Apple). No es que dicha ambigüedad se encontrara ausente en la versión "original" de Simon & Garfunkel, pero la interpretación de Cash definitivamente plantea y estabiliza esa posibilidad. Cuando no hay amigos, cuando los tiempos se ponen duros, cuando solo hay dolor alrededor, ahí puede estar una madre o un padre. Cuando la entrada de Apple revela ese sentido se produce posiblemente el escalofrío revelador alla Hornby.
Sobre todo en esta versión de Cash, la canción nos habla acerca de algunos aspectos de la paternidad. Qué puede hacer un padre sino "navegar justo atrás de la hija/o"?

"Todos tus sueños están en camino
Mira cómo brillan,
Oh, si necesitas un amigo,
Estoy navegando justo atrás de ti.
Como un puente sobre aguas agitadas,
Yo voy a aliviar tu mente".

Como hemos visto, de maneras algo diferentes, tanto One Man Guy como la Bridge Over Troubled Water de Cash hablan sobre algunas cosas relativas al ejercicio de la paternidad (y la maternidad, claro). En ambas la armonía vocal juega un papel central y ambos son covers.
Con este texto no pretendo racionalizar aquello que normalmente sentimos, por el contrario pretendo poner en evidencia todo aquello que naturalmente aprendemos de las experencias-cumbre, porque como sugiere Maslow no somos los mismos antes y después de una experiencia que nos revela nuevos sentidos.
Puede ser en este par de canciones o en nuestra propio playlist de experiencias-cumbre. Aprendemos en ellas (las canciones), aprendemos escuchando discos.
Aquí tomo prestada la expresión del cantor cearense (nordeste de Brasil), "las cosas que aprendí en los discos", la canción Como os nossos pais, la popularizó mundialmente Elis Regina.

Matías Gutiérrez Reto



Las canciones:
Bridge Over Troubled Water
One Man Guy (Rufus Wainwright)
Los libros: Hornby, Nick: "31 Canciones", Barcelona, Anagrama, 2004.
Maslow, Abraham H.: "El hombre autorealizado", Barcelona, Kairos, 1983.

Matías Gutiérrez Reto, julio 2022.
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jueves, 3 de febrero de 2022

Optimizando el kernel de Linux para el escritorio (desktop) con xanmod

compilar kernelEn ocasiones customizar y compilar el kernel de Linux/GNU puede ser una tarea que lleve mucho tiempo, no siempre invertir ese tiempo se justifica.
Eso se aplica si el hardware de tu PC es actual o si no querés sumergirte un poco en cómo el sistema funciona "bajo el capot".
Para quienes deseen exprimir su hardware al máximo y optimizar el comportamiento del sistema operativo para ciertos usos, por ejemplo optimizarlo para funcionar con aplicaciones "de escritorio" este post puede resultarles útil.
Hoy en día compilar el kernel del Linux es mucho más fácil de lo que acostumbraba ser. Xanmod o Liquorix ofrecen una serie de parches y optimizaciones que se aplican por sobre el kernel "vainilla" de Linux y que procuran optimizar el kernel para diferentes casos de uso.


Respecto de utilizar un kernel "de stock" provisto por nuestra distribución favorita, compilar el kernel nosotros mismos es una tarea que requiere invertir de cierto tiempo. Requiere al menos familiarizarse con el hardware en donde vamos a ejecutar ese kernel. Mi modesto consejo es configurá tu kernel si:

  • Estás buscando optimizarlo para ciertos casos de uso.
  • Si tu hardware es raro y requiere soporte que no estuviera ya presente en el kernel de tu distribución.
  • Si por ejemplo un sistema embebido tiene relativamente pocos recursos y hay que reducir la "pisada" del sistema.

En mi caso más o menos recientemente solo necesité compilar el kernel cuando utilizo hardware antiguo. Por ejemplo si quisiéramos utilizar una unidad floppy o una interfaz ide un kernel estándar actual nos va a dejar a pie. Tengo una máquina que ya tiene cerca de doce años, es una pequeña netbook de las que el Gobierno de la Ciudad entregó a los alumnos de las escuelas primarias. Ya mis hijos no la utilizaban, porque quedó bastante rezagada para correr soft actual.
A mí me gusta por su diseño y su robustez. Puedo usarla a la intemperie, en cualquier clima. Y con Linux tiene una vida algo extendida, de otro modo ya habría ido a parar al callejón del olvido. Si bien el teclado no es cómodo, usé esa máquina para transcribir mi libro ("Piensa Abierto") de mis cuadernos manuscritos a archivos markdown, que fueron la base para su composición tipográfica. Demás está decir que navegar la web no es una experiencia llevadera en esa máquina, pero para escribir con visual studio o codear algunos script o aplicación simple resulta utilizable. Por eso me propuse hace unos días tratar de optimizarle algunos pocos ciclos de cpu a ver si podía reducir la latencia de ciertas aplicaciones. Pese a tener solo 1GB de ram, utilizo allí debian con enlightenment como gestor de escritorio, lo que hace al desktop elegante y liviano. El principal cuello de botella de la máquina es sin dudas su CPU, un antiguo Atom de Intel.

Xanmod y la optimización del kernel


Xanmod es una distribución de software, en este caso una distribución del kernel Linux que incluye varios parches y mejoras, algunas de las cuales no se incluyen en el kernel estándar. En general el fuerte de Linux/GNU desde su edad temprana ha sido correr en el servidor. Es por ello que con cierto grado de solución de compromiso, el kernel suele incluir una configuración que resulte estable para el servidor, pero no necesariamente está optimizada del todo para software de escritorio. Entre otros usos xanmod procura facilitar esos ajustes y "tweaks" para que uno pueda optimizar el kernel para el escritorio. Otra distribución alternativa es Liquorix . Estas distribuciones suelen incluir binarios ya compilados del kernel, empaquetados en paquetes .deb, por ejemplo utilizables en Debian o Ubuntu. Además existen paquetes para Arch, Fedora, etc. Un problema es que ya es raro que se incluyan binarios 32bits en estos builds, y el Atom de mi vieja netbook no es 64 bits. Compilar el kernel tenía entonces algo más de sentido. Además podría incluir algunos ajustes más para reducir la latencia, en particular me interesaba ajustar la "preferencia" del kernel (en inglés "preemption" para intentar reducir en algo la latencia del escritorio). Además podría seleccionar schedulers alternativos para controlar la Entrada/Salida de disco (este fierro viejo tiene hdd).

Compilando el kernel (usando el código fuente de xanmod) a la manera de Debian

Para comenzar, obviamente se requiere descargar el código fuente del kernel, en la distribución provista por xanmod. Como he descripto en una entrada en este blog hace ya varios años atrás voy a compilar el kernel a la Debian, eso quiere decir que los artefactos que resulten del build serán un puñado de archivos .deb (el kernel en sí, sus headers y al librería de C). De esa forma uno puede distribuir esa versión de su kernel "custom" de forma fácil. La manera en como se compila a la Debian ha cambiado hace un tiempo y hoy es incluso más fácil. Manos a la obra. Por supuesto no iba a compilar mi kernel en la vieja netbook, porque allí demoraría días, o quizá semanas. De forma que es mejor utilizar el hardware más potente que tengamos a mano. En mi caso, la PC de mi escritorio tiene un procesador AMD de 64 bits, de modo que es necesario hacer un cross-compiling para que los binarios resultantes sean de 32 bits. Pero eso no es más que pasarle un parámetro al compilador.
Si uno quiere empezar a jugar con la configuración y no invertir horas de prueba y error, lo más seguro es partir de una configuración conocida. En el directorio /boot tenemos la configuración del kernel que estamos utilizando y podemos partir de esa configuración para empezar a hacerle algunos cambios.

1) Instalar dependencias, si es la primera vez que vamos a compilar el kernel necesitaremos las herramientas de desarrollo:
$ sudop apt-get install build-essential bison flex

2) Para partir de una configuración "conocida", desde dentro del directorio de las fuentes de xanmod:
$ make localmodconfig
Con esto lo que haremos es crear el archivo de configuración del kernel (.config) a partir de la configuración del kernel actual y de los módulos que éste contiene.

3) Luego, copiar el directorio de xanmod a la máquina (más potente quizá) que utilizaremos para la compilación.

4) En este punto, previo a la compilación es cuando -si queremos- podemos hacer algunos ajustes. A mí me interesaba, como comenté antes, cambiar la preferencia del scheduler del kernel:

$ make menuconfig

Ese comando abrirá una interfaz ncurses para navegar las diferentes secciones de la configuración del kernel.
En la sección "Preemption Model", selecciné "Preemptible Kernel (Low-Latency Desktop)". Una nota sobre esto ¿De qué se trata el model de preferencia? Dicho en pocas palabras, define el modo en que el kernel elige entre las diferentes procesos o tareas que deben correrse en un sistema operativo multi-tasking (como todos los actuales). El modo seleccionado procura que las aplicaciones de escritorio puedan correr sin muchos contratiempos, aún cuando el sistema esté bajo una carga pesada, como suele ser el caso de mi netbook. Por otro lado quería experimentar también con el scheduler de Entrada/Salida, por ello agregué algunos schedulers que no suelen ser tan estándar:
Me interesó el scheduler BFQ. En este caso agregué el scheduler como módulo, de modo que si no lo quiero utilizar luego no ocupe más memoria en la imagen del kernel.

5) Finalmente (en una máquina más o menos "potente") hacer el build:
$ make ARCH=i386 -j 8 deb-pkg LOCALVERSION=-retux

Aquí con ARCH= indicamos la arquitectura target, que es i386 ya que se trata de un procesdor Atom de Intel. Con -j N podemos asignar un cierto número de núcleos de CPU disponibles para paralelizar la compilación.

6) Instalar en la máquina de destino, que usará este kernel instalar los .deb.
$ sudo dpkg -i *.deb

7) En la configuración del kernel, en los parámetros que grub le pasa en tiempo de boot, se puede seleccionar el scheduler BFQ y deshabilitar watchdog (que en una máquina de escritorio o laptop no es indispensable):
elevator=bfq nowatchdog


Con justicia, ustedes me preguntarán ¿Y los resultados? ¿Vale la pena el esfuerzo? Algunos mejoras en la netbook, en lo que hace a la latencia fueron perceptibles. No es el día y la noche, solo con esto no vamos a hacer de una pc de 13 o 14 años, pero en algo podemos extenderle la vida. Además puede ser el comienzo de otras experimentaciones para el que le interese.
Existe una analogía entre algo del "hacking" con la práctica de los radioficionados. Entre estos existe una práctica denominada transmisión QRP, que consiste en transmitir con la menor potencia en antena. De esa forma, lo que se procura es optimizar el rendimiento (de la línea de transmisión, de la antena, etc) para obtener el mejor resultado posible. De esa forma, un comunicado QRP tiene otra satisfacción diferente a la de poner 100W en antena.
Espacio para mejoras, siempre suele haber, por pequeño que este sea. Si puedo hacer algunos benchmarks prometo publicarlos próximamente.
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domingo, 12 de diciembre de 2021

Prácticas profesionalizantes. Una experiencia personal.

Actualmente se discute la implementación de "prácticas profesionalizantes" como parte obligatoria de la currícula de las escuelas secundarias de la ciudad de Buenos Aires.
Esto no es opinión acerca de política partidaria. Es mi modesta experiencia como técnico en electrónica, y de haber formado parte como alumno del Plan Piloto de la Escuela Técnica número 28 República Francesa, acaso más conocido como "el Cuba". Imagino que la experiencia ha sido compartida por muchos más compañeros, pero por supuesto, las opiniones que siguen son estrictamente personales, no así los hechos.
Esto es hablar de mi generación (Oh The Who!) pero también de las que están por venir.

No suelo escribir en este espacio artículos de opinión acerca de la actualidad o de la política local. Si este artículo se refiere a temas públicos el lector encontrará mis razones en seguida. Me sentí inclinado y obligado a hacerlo en relación al proyecto de "prácticas profesionalizantes" en las escuelas secundarias que impulsa el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, para implementar durante el año lectivo 2022. El tema me interpela personalmente y a muchos otros amigos de mi generación (oh The Who). Fui alumno de la Escuela Técnica número 28 "República Francesa", conocida como "el Cuba" por estar ubicada en la intersección de Cuba y Blanco Encalada en el barrio de Belgrano.
Como debe ocurrir a mucha gente, las amistades que construímos a la edad (que ya nos parece algo lejana) en la que cursábamos la secundaria, siguen siendo nuestros amigos de hoy. Casi tres décadas después seguimos siendo amigos con el mismo grupo de muchachos con los que cursamos en el Cuba. Con esto quiero decir que mucho de la construcción de nuestra identidad se juega en esos años de adolescencia.
Supongo que a nosotros, los técnicos egresados de las escuelas técnicas este proyecto nos interpela directamente porque en mayor o menor medida podemos dar testimonio de cómo la práctica profesional en empresas tuvo un impacto positivo en nuestras carreras profesionales y en nuestras vidas en general.
Como alumnos de la técnica 28, en actos o discursos escolares escuchamos noticias acerca de su fundación: la escuela se fundó en la década del cuarenta como parte de las llamadas "escuelas fábrica", que posteriormente pasaron a denominarse "industriales" y luego "escuelas técnicas". Esas distintas denominaciones dan cuenta de su propio desarrollo y de las transformaciones de la sociedad de que forman parte.
En los discursos que escuchábamos, especialmente en aquellos que destacaban los inicios como "escuela fábricas" solía subrayarse la conexión directa entre la escuela con eso que genéricamente se denomina "el mundo del trabajo". Ese "mundo" lo conforman las empresas privadas y algunos organismos públicos.
Cuando a nosotros nos tocó cursar en el Cuba, de forma similar a como ocurre hoy en día, el ciclo estaba dividido en tres partes: ciclo básico (3 años), ciclo superior (3 años) en los que se intensificaban el aprendizaje de temas técnicos y el sexto año de la cursada se cursaba en el turno noche, porque durante el día se realizaba una pasantía en empresas.
Hoy a este tipo de planes suelen denominarlos "prácticas profesionaizantes". Cuando a nosotros nos tocó cursar el sexto año, en la primera mitad de los años noventa, aún se denominaba a este programa de pasantías como el "Plan Piloto".
En aquel momento el "Plan Piloto" ya tenía más de dos décadas de desarrollo. Se había puesto en marcha en 1967, como iniciativa del CONET (Comité Nacional de Educación Técnica) e impulsado definitivamente por el profesor Julio E. Ambrosini. También director de la escuela por aquellos años en que nosotros empezamos a cursar si no me equivoco. Hoy una placa en la escuela recuerda el tesón con el que impulsó el desarrollo del Plan.
El Plan surgió a la luz de las teorías y políticas desarrollistas, pero su existencia las trascendió largamente.
Por otra parte, eran aquellos años que se percibían como punto de inflexión en lo relativo a la tecnología. Se percibía que algo nuevo estaba por venir: ya se podían entrever algunos de los efectos duraderos que tendría la microelectrónica y la miniaturización sobre la cultura. La electrónica (hoy podríamos decir el hardware) se volvería ubicuo en nuestras vidas cotidianas. Todavía el equipo liderado por Federico Faggin en Intel no había presentado el 4004, el primer microprocesador. Ese hecho ocurrió en 1971, pero previo a ese hecho fundamental el transistor había delineado el camino de la progresiva miniaturización y el advenimiento de la electrónica de consumo.
Mi amigo y compañero de curso Hernán M. hace unos días nos compartió en nuestro grupo de chat lo que encontró en algún lugar de la web. Se trata del número 4 de la revista de la escuela, la cual se titulaba simplemente "Electrónica". La misma data de 1967 e incluía algunos artículos técnicos sobre las "computadoras digitales", "aplicaciones del rayo láser en comunicación", entre otros. Sin embargo, el artículo que me interesa aquí es uno que llevaba la firma del profesor Julio E. Ambrosini: "La realidad del Plan Piloto". El citado artículo comenzaba:


"El mundo vive desde hace algunos años dentro de lo que podríamos denominar una era tecnológica acelerada y, Argentina, país rico y con grandes posibilidades no puede mantenerse al margen de este proceso. Por ello debe preparar a sus técnicos adecuadamente, contando con los recursos materiales necesarios, ya que los humanos existen por la calidad de nuestro pueblo".

Según se señala en la revista, desde los años sesenta la escuela contaba con un comité asesor de ingenieros de IBM, Bull-General Electric y Rand Corporation. Sin embargo para 1967 esa iniciativa estaba institucionalizándose con el apoyo del CONET en el Plan Piloto.
El Plan se basaba en un principio pragmático: por mejor equipados que estuvieran los laboratorios de la escuela, siempre irían a la zaga de la industria.
Aún Neil Armstrong y Buzz Aldrin no habían pisado el suelo lunar, pero podía entreverse la exponencial estampida del progreso que vendría.
Cuando nos tocó cursar el sexto año a nosotros, en 1992, la industria electrónica en Argentina era bastante diferente a la descrita en el número de la revista "Electrónica".
En lo personal ¿Cuáles fueron algunos de los resultados del Plan Piloto para nosotros? El plan establecía una práctica en una empresa que uno como alumno podía elegir y dependiendo de sus calificaciones la empresa realizaba algún mecanismo de selección. Por ejemplo aquellos con mejores calificaciones podían llegar a hacer la práctica en IBM o Hewllet-Packard o alguna otra gran organización. Había un lugar para cada uno en una empresa.
También dependiendo de cada empresa esta podía determinar si la pasantía era rentada o no. Creo que en la mayor parte de ellas lo era. Con 17 o 18 años pasabas a cobrar tus primeros sueldos y eso de pronto te permitía sentirte como un dandy: descubrías que podías tener autonomía e independencia, pagarte las salidas de los sábados, no depender en eso de tus padres. Podías comprarte CDs en las disquerías sin depender de algún peso que te pudiera regalar alguien de tu familia. Eran años de cierta estabilidad monetaria y eso te permitía ahorrar.
Después de aquel primer año de trabajo, algunos nos aventuramos a viajar solos al extranjero por primera vez y conocer otras culturas. Todo gracias al Plan Piloto.
El Plan ofrecía una práctica profesionalizante en un empleo a tiempo parcial.
Ese debió ser para muchos de nosotros, mirándolo retrospectivamente, el primer año del resto de nuestras vidas, en la medida en que ibamos cruzando el puente entre el mundo de la escuela y ese más allá que eran el mundo del trabajo y los estudios universitarios.
Ese año, por otra parte, nos divertimos muchísimo. La empresa significaba conocer personas e interactuar en otras situaciones, hasta entonces desconocidas.
Creo que sin temor a equivocarme la gran mayoría de los que formamos parte de aquellas promociones continuó estudiando en la universidad sin dejar de trabajar. Pero por sobre todo tuvimos la enorme ventaja de no haber parado de trabajar desde entonces.
Por supuesto, nada es perfecto. Pero en líneas generales los efectos del Plan Piloto en nuestras carreras y vidas fueron positivos.
Hoy leo algunos argumentos de los que se oponen al proyecto de las prácticas profesionalizantes y dudo realmente de la buena fe de algunas de ellas. Por ejemplo, se sostiene que los alumnos pasarían a convertirse en "mano de obra barata" que las empresas aprovecharían.
Tengo la impresión, cuando escucho o leo "fuerza de trabajo", "mano de obra", que esas personas tienen una idea del trabajo más propia del siglo XIX que del XXI. Hoy, por elemental que algún trabajo sea este requiere conocimientos y habilidades técnicas y sociales. Por fortuna, la idea del trabajador pegado a la línea de montaje ya no forma parte del paisaje actual.
Otros argumentos simplistas sostienen que los pibes (y pibas) del secundario "van a sacarle el trabajo a trabajadores establecidos". De nuevo, este argumento cae de maduro. Ningún chico que esté haciendo una pasantía puede equiparar en conocimientos a alguien con años de experiencia en un trabajo. Es conocida y probada la teoría que indica que para convertirse en un experto en alguna cosa se requiere 10.000 horas de experiencia. Hagan las cuentas y ningún chico de secundaria podría tenerlas.
Como bien lo señalaba el profesor Ambrosini en 1967 para una empresa, "emplear" a un alumno secundario es más una inversión y un cierto riesgo asociado, que cualquier inversión conlleva. Así lo señalaba el citado artículo de la revista Electrónica:

"Hoy se encuentran colaborando empresas que se han brindado patrióticamente a poner un patrimonio millonario, una espléndida organización y un esfuerzo creador en pos de la formación de 128 alumnos que egresarán en este año 1967".

En ese proceso y con la capacitación adecuada es probable que un cierto número de alumnos puedan convertirse en empleados de nivel inicial, otros quizá no lo deseen y busquen otros caminos en otras empresas.
El nuestro es un país institucionalmente discontínuo. Primero fueron los gobiernos de facto que interrumpían el desarrollo de políticas a mediano y largo plazo, pero después los diferentes gobiernos democráticos no lograron presentar hasta el momento un panorama diferente en ese aspecto: ha sido habitual que un gobierno borre de un plumazo iniciativas de gestiones anteriores ya sea por pura ideología o por simple narcisismo ("vean ustedes que nosotros no somos aquello"). Hay pocas instituciones que hayan resistido el paso de políticas erráticas, con las que siempre se piensa en el corto plazo. Con todos los altibajos y vaivenes económicos, planes como el mencionado mantienen su relevancia.
Hoy la Argentina no es el país rico al que se refería el profesor Ambrosini en 1967. Pero sin dudas, igual que en 1967 nuestro capital humano sea lo central. Quizá por eso, hoy resulta más relevante que nunca la tarea de fortalecer los puentes entre la educación Pública, sus instituciones y las empresas ¿El riesgo? El capital humano, como el otro, viaja y emigra.
Ese mundo de cintas de montaje, música funcional y Taylorismo industrial que algunos creen que aún existe se desvaneció hace tiempo. En donde permanece será automatizado de manera irreversible, para liberar al humano de la carga mecánica.
En todo hemos sido demasiado conservadores. "Conservador" es pretender que nada cambie y por tanto que ninguna innovación pueda sobrevenir. Es dificil que nos vaya mejor si seguimos haciendo exactamente lo mismo que hemos venido haciendo mal durante este último medio siglo.
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